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30 de junio de 2015

Uso de la seda o hilo dental



Durante la historia han sido muchos los útiles que han ayudado al ser humano a limpiarse los dientes y la boca. Uno de los primeros fue la utilización de fibras e hilos para eliminar restos de comida entre los dientes. Son los antecesores de lo que hoy conocemos como seda o hilo dental, y que debe su aspecto moderno al dentista norteamericano Levy Spear Parmly, allá por el siglo XIX. Sin embargo su utilización universal no se produjo hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
En la actualidad, el hilo dental está fabricado en nylon, un material barato y resistente, el cual suele tener una capa de producto, ceras, que permite no solo su mejor utilización sino que ayuda a prevenir traumatismos en los tejidos blandos. Además, adicionalmente, se puede elegir según el gusto del usuario hilos dentales con  sabores o incluso de diferentes anchos.
Junto con el cepillado y los colutorios, el uso del hilo dental ayuda a prevenir efectivamente tanto las caries como la enfermedad periodontal.
Técnicamente, la seda o hilo dental está indicado para la limpieza interproximal, pues ayuda a retirar el biofilm o placa dental así como las partículas de alimentos en los espacios interdentales. Junto con el cepillado y los colutorios, el uso del hilo dental ayuda a prevenir efectivamente tanto las caries como la enfermedad periodontal.
Según diversos estudios, la utilización adecuada del hilo dental junto al cepillado puede eliminar hasta el 80% de la placa proximal y también es beneficioso para eliminar la placa subgingival, ya que el hilo puede introducirse entre 2 y 3 mm. por debajo del margen entre diente y encía.
Pero, ¿cómo se utiliza correctamente el hilo dental? Ante todo hay que tener en cuenta que no es un método secundario o alternativo, sino complementario al tradicional cepillado. Por ello, se recomienda su utilización antes del cepillado para que después la pasta y los filamentos del cepillo puedan penetrar de forma efectiva entre los espacios dentales.
La mejor manera de aprender su utilización es consultar a nuestro profesional de salud bucal, bien sea dentista o higienista dental. Básicamente los métodos de limpieza con hilo dental están basados en su utilización con los dedos o bien con herramientas como aplicadores de seda dental o enhebrador dental. Éstas últimas son útiles para personas que están aprendiendo a utilizar la seda, para su uso con niños o personas con movilidad reducida.
El método más habitual es del ‘carrete’, o también llamado ‘método del dedo envuelto’. Para ello se corta una pieza de hilo dental de 40 a 50 centímetros de largo. Cada extremo se fija con varias vueltas suaves alrededor de los dedos medio y, poco a poco y ayudándose del índice y pulgar se realizan movimientos de arriba hacia abajo, nunca de lado a lado pues lo que se busca es que el hilo pasé por debajo de la línea de las encías formando una ‘c’.
Otro método de limpieza manual con hilo dental es por medio del ‘lazo’ o ‘método circular’. Con un trozo de hilo de también 40-50 cm. de largo. Se ata en forma de círculo colocando dentro del lazo todos los dedos excepto el pulgar. A continuación, con los dedos índices, se guía el hilo a través de los dientes inferiores y, para los dientes superiores, utilizamos los pulgares como guía. Al igual que con el método del carrete, hay que mover el hilo por debajo de la línea de las encías formando una ‘c’.
Como ocurre con el cepillado, la limpieza con el hilo dental debe realizarse al menos dos veces al día.

17 de junio de 2015

La limpieza dental profesional

















Uno de los tratamientos más realizados, sino el que más, en cualquier consulta odontológica es la denominada profilaxis dental, o comúnmente llamada limpieza dental. Este procedimiento, que debería realizarse de forma periódica, es realizado por nuestro profesional dental, bien sea dentista o higienista, en un proceso que apenas dura 30 o 40 minutos pero que es esencial para mantener una correcta higiene bucal.
La función preventiva de la limpieza dental profesional se complementa con la higiene diaria por medio del cepillado, el uso de hilo dental y colutorios.
¿Cuál debería ser la periodicidad de dicho tratamiento?
Los expertos aconsejan que se realice cada seis meses, como mucho cada año, lo que ayudaría a conservar no solo una correcta salud bucal sino también una sonrisa más saludable. Gracias a la profilaxis dental se eliminan manchas que algunos hábitos, como el consumo de tabaco, café u otras bebidas o alimentos, provocan en nuestros dientes. Igualmente se evitan efectos indeseados como el mal aliento.
Pero, además de la eliminación “estética”, la limpieza dental profesional ayuda a eliminar la placa y el sarro, fuentes de bacterias que son la principal causa de enfermedades bucales como las periodontales, o las caries, entre otras.
La prevención de las enfermedades periodontales es también uno de los grandes objetivos de la profilaxis dental. Denominadas también “enfermedades silenciosas”, muchas veces solo ofrecen síntomas cuando están muy avanzadas. De ahí que su detección sea crucial para evitar, incluso, la pérdida de dientes.
La limpieza dental profesional siempre se realiza con una exploración previa completa que incluye tanto los dientes como las encías. Con ella se detectarán posibles patologías previas que podrían desaconsejar la limpieza hasta su tratamiento. Además, gracias a esa exploración se pueden detectar síntomas de patologías o enfermedades que pueden estar afectándonos sin ofrecer síntomas, como en el caso de la diabetes.
A continuación el dentista o el higienista dental comenzará la limpieza, concretamente con lo que se denomina tartrectomía o eliminación de los cálculos supragingivales y subgingivales, (por
debajo de la línea entre encías y dientes). En las zonas subgingivalesl  se forman placas dentales mineralizadas y no mineralizadas así como manchas producidas por alimentos, bebidas e incluso colutorios.
Tras la tartrectomía es el turno del raspaje, una técnica por la que el especialista eliminará del resto de la superficie dental cálculos, placa, pigmentaciones y otros depósitos orgánicos. Después llega el asilado que permite eliminar la superficie cementaria necrótica de los dientes y obtener una superficie lisa.
Por último, para completar la limpieza se procede al pulido de la superficie de las piezas dentarias, tanto de la corona como de la raíz. Con esa última operación se consigue una superficie aún más lisa que dificultará la acumulación de placa. Finalmente se refuerza el esmalte aplicando pastas profilácticas con base de flúor.
Para realizar todas estas tareas de la limpieza bucal profesional se utilizan tanto instrumentos manuales como mecánicos, de tipo ultrasónico y subsónico, así como instrumentos y sustancias para el pulido como pastas abrasivas de diferentes grados.

21 de enero de 2015

Influencia de la periodontitis en la patología cardiovascular

www.dentalclinic3d.com
Las principales enfermedades cardiovasculares (ECV) son la enfermedad coronaria (de los vasos sanguíneos que irrigan el miocardio) y las enfermedades cerebrovasculares (de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro). Con 7,25 millones de muertes anuales (que representan el 12,8% del total) causadas por la enfermedad coronaria y 6,15 millones de muertes (10,8%) debidas a la enfermedad cerebrovascular, estas son la primera y segunda causa de muerte cada año. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por las ECV, sobre todo por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.
¿Por qué se producen estas enfermedades?Estas enfermedades ocurren en el corazón y/o a nivel del tejido de arterias y venas, produciendo fenómenos agudos causados por obstrucciones que impiden que la sangre fluya del corazón al cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos, llamados placas de ateroma. Existen factores de riesgo para que se produzcan las placas de ateroma, como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, la dislipemia, la diabetes, una dieta inadecuada o la falta de ejercicio.
La placa de ateroma es susceptible a desgarrarse del vaso y producir la liberación de un trombo, que puede obstruir vasos de menor tamaño, cuyas consecuencias pueden ser la muerte o el infarto del tejido que irrigaba el vaso taponado.
¿Qué relación tienen con las enfermedades periodontales?En el inicio de la placa de ateroma intervienen procesos inflamatorios, incluyendo los factores inflamatorios periodontales. Esta relación se ha demostrado en numerosos estudios.
La periodontitis conduce la entrada de bacterias al torrente sanguíneo; las bacterias activan la respuesta inflamatoria del huésped por varios mecanismos. Esta respuesta del huésped es inmune y provocada, y favorece la formación de ateromas, su maduración y exacerbación.
Se ha demostrado la presencia de bacterias procedentes de la cavidad oral en las placas de ateroma. Estas bacterias, junto con los mediadores de la inflamación que liberan, pueden traer consigo el desgarre de la placa de ateroma del vaso y, con ello, el posible taponamiento de arterias o venas, así como la aparición de lesiones cerebrovasculares.
Hay evidencias de que al realizar el tratamiento periodontal se reduce la inflamación sistémica y disminuyen los valores de la proteína C reactiva (marcador de riesgo de las ECV que puede contribuir a procesos inflamatorios en las arterias coronarias), y, como consecuencia, mejora la función endotelial y aumenta el diámetro de la arteria humeral
¿Cómo afecta el tratamiento periodontal a las ECV?Al hacer un tratamiento periodontal se reducen los niveles sistémicos de los mediadores inflamatorios. Para que esto se llegue a producir es necesario que el tratamiento periodontal sea efectivo –que se produzca disminución del tamaño de la bolsa y del sangrado gingival–. Así, tras un tratamiento intensivo, a las 24 horas se produce un empeoramiento de la función endotelial y de los marcadores de la inflamación debido a la diseminación que se genera en el momento del tratamiento y que se ve interrumpida a partir del segundo día y va mejorando con el tiempo. Hay evidencias de que al realizar el tratamiento periodontal se reduce la inflamación sistémica y disminuyen los valores de la proteína C reactiva (marcador de riesgo de las ECV y que puede contribuir a procesos inflamatorios en las arterias coronarias) y, como consecuencia, mejora la función endotelial y aumenta el diámetro de la arteria humeral.
En pacientes anticoagulados, ¿es seguro realizar el tratamiento periodontal sin suspender la medicación?La pauta clásica de actuación en un paciente con medicación anticoagulante o antiagregante era suspender el tratamiento antes de la realización de tratamientos periodontales invasivos.Actualmente, es posible realizar muchos tratamientos sin retirar la medicación. El riesgo de sufrir un fenómeno tromboembólico es mayor que el de hemorragia, por lo que, en la mayoría de los casos, es preferible no interrumpir el tratamiento. Por ello, es necesaria la colaboración del dentista con el cardiólogo, para valorar el estado del paciente antes de realizar cualquier tratamiento invasivo y, de esta manera, ver en qué casos es necesario retirar el tratamiento anticoagulante o antiagregante, que se tratará de casos muy puntuales.
En pacientes con cardiopatías que vayan a recibir tratamiento periodontal, ¿es recomendable la profilaxis con antibióticos?En determinados casos se recomienda la toma de antibióticos antes de recibir un tratamiento dental en pacientes con problemas cardiovasculares a modo preventivo. Sin embargo, este uso es muy limitado, ya que no existe evidencia suficiente que apoye estos datos. Por tanto, solo se indicarán en pacientes portadores de prótesis vasculares y que vayan a recibir los tratamientos odontológicos de más riesgo. Estos pacientes deben seguir unas correctas normas de higiene bucal, previamente instruidos por su odontólogo, y llevar un control y una prevención periódicos mediante visitas regulares al dentista.