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25 de abril de 2015

El cuidado de los implantes




Desde hace unos años los implantes dentales se han extendido como una solución protésica para sustituir los dientes ausentes o que, por diversas causas, hemos perdido (caries, enfermedades periodontales, traumatismos, etc.). Por medio de una intervención el implante se coloca dentro del maxilar o de la mandibula y se adhiere firmemente al hueso por un proceso denominado osteointegración.
( web page )Tras superar la fase de postoperatorio y la colocación de la prótesis implantosoportada, el implante se integra en la cavidad bucal como un diente más y puede perdurar toda la vida. Sin embargo, contrariamente a lo que se pueda pensar, el cuidado de los implantes debe ser igual o incluso mayor que el de los dientes naturales. No se padecerán problemas como la caries, no obstante, hay determinadas enfermedades o infecciones que pueden debilitar el hueso y afectar al implante, por lo que el cuidado y la salud bucal son imprescindibles.
El cepillado sigue siendo una pieza clave, utilizando para ello cepillos específicos, tanto manuales como eléctricos. Con ellos se evitarán la formación de placa y cálculo así como la prevención de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis, provocadas por biofilms situados en la mucosa alrededor del implante y, en el caso de la periimplantitis, que pueden causar incluso la pérdida del hueso que los circunda.
La higiene bucal se debe complementar con el uso de cepillos interproximales, sedas, cintas dentales o irrigadores bucales, los cuales nos ayudarán a limpiar los espacios entre dientes e implantes. Si se eligen colutorios que unan la acción de la clorhexidina con la del cloruro de cetilpiridino se obtienen aún mejores resultados.
La importancia de la irrigación bucal
En pacientes con implantes se recomienda el uso de irrigadores bucales. Cuentan con diferentes boquillas que permiten el uso del agua a presión para mejorar aún más la higiene bucal  diaria al actuar sobre zonas de difícil acceso, eliminando un gran porcentaje del biofilm dental después de cada uso.
En paralelo, los hábitos de vida del usuario de los implantes también influyen, y en especial el tabaco, que se ha demostrado como un factor de riesgo añadido a la mala higiene bucal a la hora de padecer periimplantitis.
Y, por último, y no menos importante, es la visita a nuestro odontólogo. Los chequeos deben ser regulares, al menos  semestrales, y en ellos el especialista revisará el estado de los implantes. El fallo de los mismos, en sus primeras etapas, puede no ser detectado por el paciente, y por ello la revisión del odontólogo es vital para prevenir problemas más graves. Además, en dichas visitas se eliminará el biofilm bucal acumulado, se pulirá la superficie protésica y se revisarán tanto los tejidos circundantes como el estado del mismo implante.

9 de octubre de 2014

Implantes dentales, ¿salud o estética?



Los implantes dentales son prótesis creadas para sustituir dientes que hemos perdido, capaces de integrarse hasta el punto de convivir de forma sana y totalmente natural con el resto de los tejidos de la boca. 

Los implantes están fabricados de titanio químicamente puro y actúan como sustitutos de las raíces dentales, ya que tras colocarlos dentro del maxilar o de la mandíbula sirven para que, una vez osteointegrados, den soporte a la corona o prótesis dental.
El 98% de los implantes se integran perfectamente en el hueso tras su colocación. Y a los quince años alrededor del 90% siguen funcionando adecuadamente. Esto sitúa a los implantes dentales osteointegrados entre las técnicas quirúrgicas con mayor fiabilidad, que nos permiten disfrutar de una boca sana y una sonrisa bonita a pesar de haber perdido nuestro propio diente.
Sin embargo, en los últimos años se ha constatado una alta frecuencia de trastornos asociados a los tejidos periimplantarios que pueden conducir a la pérdida del hueso periimplantario y, finalmente, a la pérdida del implante. El fracaso de un tratamiento con implantes puede suceder en etapas iniciales si no se integra el implante, generalmente por infecciones o malas condiciones de la salud del paciente. Más adelante, una vez producida la osteointegración, las complicaciones pueden producirse por desajustes o fracturas de la prótesis o de los elementos de unión, o bien por infecciones. Si estos problemas se detectan a tiempo y se corrigen, es posible que el implante se mantenga saludable, de lo contrario puede perderse.
Además, hay que tener en cuenta que las bacterias que habitualmente pueblan la boca son muy eficaces a la hora de adherirse a los dientes, y más aún a los implantes. Por ello, es necesario mantenerlos en perfecto estado extremando la higiene bucal y llevando a cabo revisiones periódicas.

Es importante utilizar cepillos específicos que ayuden a prevenir la mucositis periimplantaria y la periimplantitis, diseñados especialmente para desorganizar mecánicamente el biofilm oral alrededor de los implantes con máxima precisión. Complementaremos el cepillado dental con irrigadores bucales y colutorios, que arrastran los restos de alimentos acumulados debajo de los implantes; y utilizaremos sedas, cintas o cepillos interproximales para eliminar el biofilm oral de los espacios entre dientes.

Ventajas de los implantes
  • Permiten reponer dientes naturales con una estabilidad similar.
  • Rehabilitan la boca funcional y estéticamente con calidad y precisión.
  • Consiguen que el hueso de los maxilares mantenga su función y no pierda volumen por reabsorción, evitando el deterioro de los tejidos y la aparición de pliegues en la cara.
  • Aportan una sensación de masticación semejante a la natural, pudiendo realizar una fuerza masticatoria similar a la obtenida con la propia dentición.
  • Estéticamente, la prótesis sobre implantes puede pasar desapercibida a simple vista y tener un aspecto muy natural.